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Obesidad y flora intestinal (II)
Artículo publicado en El Corrego Gallego
19 de Abril de 2015

Les comentaba el domingo pasado que la composición de la flora intestinal o microbiota es diferente en sujetos obesos que en personas delgadas o con peso normal. De hecho, la flora intestinal de las personas obesas tiene una cantidad muy baja de bacterias beneficiosas para la salud, como lactobacilos y bifidobacterias, y elevada de bacterias perjudiciales. Les decía también que esta microbiota de los sujetos obesos tiene una elevada capacidad de extraer calorías de los nutrientes que no absorbemos y que, así, contribuyen a aumentar las calorías que obtenemos de la dieta.

Si esto es así, ¿por qué no intentar modificar la microbiota intestinal como parte del tratamiento del sobrepeso? De hecho, la flora intestinal puede ser modulada por componentes de la dieta, como los probióticos y los prebióticos y ésta, por tanto, podría ser una opción enormemente interesante para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad.

Como sabe, un alimento probiótico es aquel que contiene microorganismos vivos, como lactobacilos o bifidobacterias, que cuando son ingeridos en cantidades suficientes producen beneficios para la salud. Estos alimentos son básicamente los yogures, el kéfir y otros productos fermentados de la leche. Es conocido que el consumo mantenido de estos alimentos probióticos produce modificaciones beneficiosas en la flora intestinal. Además, existen estudios experimentales con determinados lactobacillus, como el L.gasseri o el L.plantarum, que demuestran que el consumo continuado de los mismos favorece la pérdida de peso en sujetos obesos.

Más interesante aún es el efecto de la ingesta habitual de prebióticos sobre la composición de la flora intestinal y su posible impacto sobre la pérdida de peso en sujetos obesos. Los prebióticos son alimentos no digeribles, básicamente carbohidratos, que estimulan el crecimiento de las bacterias beneficiosas de la flora intestinal y la reducción de bacterias perjudiciales. Con la ingesta de prebióticos no ingerimos por tanto microorganismos vivos, sino nutrientes que modifican la composición de dichos microorganismos de la flora intestinal. Como sabe, el principal prebiótico de la dieta es la fibra. Este es el principal motivo por el cual los alimentos ricos en fibra son tan recomendables.

Existen estudios, tanto en animales de experimentación como en humanos, que demuestran que la ingesta habitual de alimentos ricos en prebióticos del tipo de los oligosacáridos y fructanos, como trigo, cebolla, ajo, espárragos, puerros, plátanos o achicoria, producen una pérdida significativa de peso y de grasa corporal en sujetos obesos. Además, el consumo continuado de estos alimentos mejora la tolerancia a la glucosa y, por tanto, la diabetes, en estos sujetos obesos.

¿No le parece interesante? No dudo de que son necesarios nuevos estudios de investigación que definan adecuadamente el efecto del consumo continuado de alimentos probióticos y prebióticos en la prevención y tratamiento del sobrepeso y obesidad. Sin duda es así, pero si ya sabemos que estos alimentos ejercen numerosos efectos beneficiosos para la salud, además de los aquí comentados y que, por tanto, son altamente recomendables, ¿por qué no consumirlos como parte de una dieta saludable que nos permita prevenir y tratar el sobrepeso? ¿Por qué no hacerlo? No tenemos nada que perder.